La historia de Costa Blanca se remontan mucho más atrás de lo que muchos imaginan. Según una investigación publicada por Ensegundos.do, en la década de 1920, Angiolino Vicini visitó la bahía de Boca Chica, quedó maravillado por su belleza y le contó a su familia lo que había encontrado. La familia adquirió entonces una gran cantidad de terreno en la zona, convirtiéndose en los mayores terratenientes de Boca Chica.
Una visión con pasos firmes
Desde su llegada, los Vicini no solo fueron propietarios de esas tierras, sino arquitectos silenciosos del ADN urbano del lugar. Financiaron infraestructuras básicas para el desarrollo de la comunidad: el trazado de calles, el alumbrado eléctrico, un parque, una iglesia y las casas que la rodean. En un extenso reportaje publicado en julio de 2025, Diario Libre relata que Juan Bautista Vicini Perdomo levantó una capilla que hoy es parroquia, protegía las playas y financiaba servicios comunitarios, marcando una época de convivencia entre clases sin grandes barreras sociales. Es sobre esos mismos terrenos —custodiados por la familia durante más de cien años— que hoy se levanta el proyecto Costa Blanca.

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El destino tuvo su momento de mayor esplendor a mediados del siglo XX. De acuerdo con registros históricos compilados por Ensegundos.do, en 1952 el Estado construyó el Hotel Hamaca con 28 habitaciones y una Suite Presidencial, y Boca Chica comenzó a proyectarse internacionalmente, atrayendo políticos, diplomáticos, hombres de negocios y personalidades del jet set mundial.
Sin embargo, ese ascenso encontró un freno inesperado. Según la Enciclopedia Dominicana SOS, lo que parecía ser el lugar de moda en República Dominicana y el Caribe se vino abajo con el desarrollo, en los años 70, de Playa Dorada en Puerto Plata y Sosúa, relegando a Boca Chica a una posición secundaria durante casi dos décadas.
La decisión de aquella época de orientar la inversión turística hacia la costa norte dejó sin materializarse proyectos de mayor escala para Boca Chica. La historia de Costa Blanca cuenta que el destino entró entonces en un largo ciclo de crecimiento espontáneo, sin planificación ni estándares de calidad. Como documenta el reportaje de Diario Libre, con el tiempo surgieron asentamientos informales y la imagen del destino fue deteriorándose progresivamente, aunque su playa seguía siendo considerada una de las más hermosas del país.
El interés por ordenar y relanzar turísticamente estos terrenos nunca desapareció del todo: fue más bien una promesa que esperaba el momento y el entorno institucional adecuados. Según una publicación de El Día, el alcalde de Boca Chica, Fermín Brito Rincón, señaló que el municipio llevaba más de 30 años esperando la construcción del proyecto Costa Blanca, asegurando que su inicio contemplaría un antes y un después no solo en el turismo local, sino para toda la playa de Andrés Boca Chica.
Ese proceso de maduración institucional se fue construyendo paso a paso. Según reportó Acento en 2015, Costa Blanca S.A. —empresa administrada por TerraRD Partners, gestor afiliado al grupo VICINI— firmó un acuerdo de enfiteusis con el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (CESTUR), cediendo 2,000 metros cuadrados para instalar una sede de seguridad turística en Boca Chica por un período de 50 años. Ese convenio fue un primer paso concreto en la articulación entre el sector privado y el Estado.
Historia de Costa Blanca: un nuevo impulso con varios giros
Fue en 2025 cuando convergieron finalmente todos los elementos necesarios para darle el impulso definitivo al proyecto. De acuerdo con Arecoa, el ministro de Turismo, David Collado, dejó iniciadas obras en Boca Chica por más de 70 millones de pesos, incluyendo la reconstrucción de un parque infantil, la remodelación de la Iglesia San Rafael y la entrega del edificio de la Policía Turística, enfatizando su apuesta por un turismo sostenible e inclusivo con impacto directo en la comunidad. Aquí, inició una nueva historia para Costa Blanca.
Para entonces, se anunció de manera oficial un mega proyecto urbanistico de uso mixto: viviendas de bajo costo, y zonas hoteleras. Sin embargo, para este 2026, los inversionistas entendieron que se debe aprovechar el tirón en la plusvalía y rentabilidad de la ubicación privilegiada del terreno. Por lo tanto, ahora el proyecto se enfoca en vivienda de clase media, zonas hoteleras, y zonas comerciales.
Paralelamente, según informó Arecoa, el INAPA anunció una inversión de cerca de mil millones de dólares financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para dotar a Boca Chica de sistemas eficientes de alcantarillado y agua potable, con el objetivo de limpiar y proteger 140 kilómetros de costa en el corredor sureste del país.

Según reportó El Caribe, el modelo adoptado es tripartito —Gobierno Central, sector empresarial y Ayuntamiento— con TerraRD Partners como ejecutor de un desarrollo que se extiende desde la marina del Club Náutico hasta Boca Chica e incluirá hoteles, restaurantes y un centro de convenciones.
Lo que hoy conocemos como Costa Blanca es el resultado de más de un siglo de paciencia, visión y arraigo. Una familia que apostó por estas tierras cuando no eran más que plantaciones de caña y playas vírgenes, que construyó comunidad antes de construir negocio.
Hoy, con el respaldo del Estado dominicano, el Ayuntamiento y el sector financiero internacional, esa herencia se convierte en uno de los proyectos de desarrollo mixto más ambiciosos y mejor fundamentados de todo el Caribe. Para el inversionista, esto no es un proyecto nacido de la especulación: es una visión con raíces, instituciones detrás y un momento histórico que finalmente ha llegado. Una nueva historia de Costa Blanca que sigue viva, y ahora se escribe con tintas indelebles para beneficio de miles de inversionistas que quieran formar parte de un proyecto que viene a cambiar la cara a Boca Chica.



